1 – 7 junio Alma 5–7 | Escuela Dominical

“¿Habéis experimentado este potente cambio en vuestros corazones?”

Conforme lea Alma 5–7, piense en cuanto a los miembros de su clase que ejemplifican las enseñanzas que se encuentran en esos capítulos. Considere maneras de ayudarles a participar en el análisis del domingo.

Anote sus impresiones

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Invitar a compartir

Concédales unos minutos a los miembros de la clase para que recuerden lo que hayan leído en Alma 5–7 y que encuentren una verdad que deseen compartir en la clase. Después, pídales que la compartan con alguien que esté sentado a su lado.

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Enseñar la doctrina

Alma 5:14–33

Debemos experimentar —y continuar sintiendo— un potente cambio en el corazón.

  • A los miembros de la clase se les pidió que reflexionaran en cuanto a las preguntas que se encuentran en Alma 5:14–33 en la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para uso individual y familiar. Para comenzar el análisis de esos versículos, podría pedirles que compartan las preguntas que sean significativas para ellos en esos versículos. Después podría invitarlos a que repasen Alma 5:14–33 y descubran lo que significa experimentar un cambio en el corazón por medio del Salvador y Su expiación. También podrían buscar las bendiciones que provienen de un corazón que ha cambiado. ¿Qué otras metáforas se han utilizado para ilustrar el cambio que Alma describe? (Por ejemplo, véanse Juan 3:1–72 Corintios 5:17; Dale G. Renlund, “Cómo conservar el gran cambio en el corazón”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 97–99). ¿Cómo mantenemos un cambio en el corazón a lo largo de nuestra vida? (véase Alma 5:26).

    France: Prayer

    Al volvernos a Dios, podemos experimentar un “cambio en el corazón”.

Alma 5:44–51

Podemos obtener nuestro testimonio del Salvador y de Su evangelio por medio del Espíritu Santo.

  • Al igual que Alma, los miembros de la clase han obtenido su propio testimonio del Salvador y de Su evangelio. Para ayudarles a aprender lo que Alma hizo para recibir su testimonio mediante el Espíritu, podría darles trozos de papel con la palabra Testimonio escrita en la parte de arriba. Ellos podrían trabajar en grupos de dos para repasar Alma 5:44–51 y utilizar lo que aprendan en esos versículos a fin de escribir una “receta” para obtener un testimonio. Por ejemplo, los “ingredientes” de la receta podrían ser las verdades que conforman nuestro testimonio. Las “instrucciones” de la receta podrían ser las cosas que necesitamos hacer para adquirir un testimonio (Véase el mensaje del élder Dieter F. Uchtdorf en “Recursos adicionales” para adquirir otras odieas). ¿Qué “ingredientes” e “instrucciones” podrían agregar a su receta que procedan de sus propias experiencias o de otras experiencias que se encuentren en las Escrituras? Invite a los grupos a compartir lo que hayan aprendido y lo que estén haciendo a fin de invitar al Espíritu Santo para que les testifique de la verdad.

Alma 6

Nos congregamos como santos para escuchar la palabra de Dios y hacer Su obra.

  • Para recordarles a los miembros de la clase en cuanto a la importancia de congregarnos juntos como un grupo de santos, podría invitarles a imaginarse que alguien a quien conozcan siente que no es necesario pertenecer a una Iglesia. ¿Qué podrían compartir de Alma 6 para enseñar a esa persona en cuanto a algunas bendiciones que se reciben por pertenecer a la Iglesia? ¿Cómo podemos cumplir mejor los propósitos de congregarse que describe Alma?

Alma 7:7–16

El Salvador tomó sobre Sí nuestros pecados, dolores y aflicciones.

  • Tal vez haya personas en su clase que tengan la urgente necesidad de saber lo que se enseña en Alma 7:7–16: que el Salvador tomó sobre Sí no solo nuestros pecados, sino también nuestros dolores, aflicciones, enfermedades y debilidades. ¿Cómo les ayudará a ellos descubrir eso? Tal vez podría elaborar una tabla en la pizarra con los encabezados Qué sufrió el Salvador y Por qué sufrió Él. La clase podría completar la tabla después de leer Alma 7:7–16. También podría ayudar que se consideren otras cosas que el Salvador sufrió durante Su vida (véanse los ejemplos que se encuentran en “Recursos adicionales”).

  • Después de analizar lo que Alma enseñó en Alma 7:7–16, quizá los miembros de la clase podrían compartir experiencias en las cuales hayan recibido socorro del Salvador, lo cual significa que Él les haya ayudado (véanse los ejemplos de maneras en que Jesús nos brinda socorro en “Recursos adicionales”). También podría compartir la siguiente cita del presidente Dallin H. Oaks: “El Salvador ha revelado que Él ‘descendió debajo de todo’ (D. y&C. 88:6)… Podríamos decir que habiendo descendido debajo de todo, Él está en una posición perfecta para levantarnos y darnos la fuerza que necesitamos para soportar nuestras aflicciones; solo tenemos que pedir” (“Fortalecidos por la expiación de Cristo”, Liahona, noviembre de 2015, pág. 64).

  • Alma declaró que la venida del Redentor “es más importante que” cualquier otra cosa. Quizá los miembros de la clase podrían imaginarse que están en una clase de historia analizando los acontecimientos históricos más importantes. ¿Qué versículos de Alma 7 compartirían ellos para reforzar la afirmación que Alma hace en el versículo 7? ¿Qué consejo le dio Alma a su pueblo que podría ayudarnos a prepararnos para la venida del Salvador?

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Alentar el aprendizaje en el hogar

Para alentar a los miembros de la clase a leer Alma 8–12, podría compartir con ellos que esos capítulos cuentan la historia de dos hombres. Uno sentía indiferencia hacia la Iglesia y el otro la perseguía con afán, pero ambos llegaron a ser valientes defensores de la fe.

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Recursos adicionales

Obtener nuestro propio testimonio.

El élder Dieter F. Uchtdorf ofreció el siguiente modelo de las Escrituras para “[recibir] un testimonio personal que esté arraigado en el testimonio del Espíritu Santo”:

Primero: Deseo de creer. En el Libro de Mormón se nos exhorta: ‘…si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sí, aunque no sea más que un deseo de creer’ (Alma 32:27)… Dios nos promete ayuda divina aun cuando solo tengamos el deseo de creer, pero debe ser un deseo real y no uno fingido.

Segundo: Escudriñar las Escrituras. Háganse preguntas, estúdienlas, escudriñen las Escrituras en busca de respuestas. Una vez más, en el Libro de Mormón se nos da un buen consejo: ‘Si dais lugar para que sea sembrada una semilla en vuestro corazón’ por medio del estudio diligente de la palabra de Dios, la semilla buena ‘empezará a hincharse en vuestro pecho’, si no la rechaza nuestra incredulidad. Esa semilla buena comenzará a ‘ensanchar [vuestra] alma’ y a ‘iluminar [vuestro] entendimiento’ (Alma 32:28).

Tercero: Hacer la voluntad de Dios; guardar los mandamientos… Debemos venir a Cristo y seguir Sus enseñanzas. El Salvador enseñó: ‘Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de él conocerá si la doctrina es de Dios’ (Juan 7:16–17; cursiva agregada)… 

Cuarto: Meditar, ayunar y orar. Para recibir conocimiento del Espíritu Santo, debemos pedírselo a nuestro Padre Celestial (véanse Alma 5:45–46Moroni 10:3–4)” (“El poder de un testimonio personal”, Liahona, noviembre de 2006, págs. 38–39).

¿Qué cosas sufrió Jesucristo?

¿Qué otras aflicciones sufrió el Salvador?

¿De qué manera nos brinda socorro Jesucristo?

¿De qué otras formas nos brinda socorro Jesús?

Cómo mejorar nuestra enseñanza

Mejorar como maestro semejante a Cristo. En su calidad de maestro, es importante que reflexione en cuanto a maneras en las que pueda ayudar a los alumnos a cultivar la fe en el Padre Celestial y en Jesucristo. Considere hacer uso de las preguntas de evaluación personal que se encuentran en la página 37 de Enseñar a la manera del Salvador para que le inspiren.

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